Martes 13 de noviembre de 2018  

Adiós a Tienda La Unión

Lunes, agosto 1, 2016
Por Marcelo Zanotti

Foto2146Cerró la tradicional Tienda La Unión, de Av. Entre Ríos y Carlos Calvo. Algunos vecinos, clientes tradicionales y allegados a la familia titular del comercio, conocían la liquidación que se realizaba, a fin de alcanzar una fecha límite, en la mitad de 2016, para dejar libre el clásico local.

Cuando se disparan las alarmas, especialmente en el orden nacional, acerca de un eventual peligro econónico-financiero de una empresa, los analistas se instalan en primera fila para para participar del proceso del que se discutirá si amerita la participación del Estado para el salvataje.

Son casos en los casi siempre se produjo alguna imprudencia con los grandes subsidios, los grandes ATN, las grandes prebendas y los grandes créditos y que casi siempre dejan como saldo grandes caídas en la productividad, grandes agujeros en los proveedores y gigantescos problemas laborales, debido al indefectible proceso de desprotección laboral que esas alarmas traen consigo.

En otro ángulo de la cancha empresaria, existen empresas que cuando se encuentran en inconvenientes, lamentablemente no suena ninguna alarma, no se arman piquetes del personal cuando se producen suspensiones o se corre riesgo de despidos. Esas son las Pymes y los comercios en peligro. Es muy difícil que se bregue por las eventuales necesidades de continuidad cuando una de estas empresas se encuentra a mitad camino de ser un pilar para el sostén de una gran masa de fuentes de trabajo o tener el reconocimiento de toda una población.

Como ya se sabe, el efecto que se observa en los prejuicios generados por la pérdida consecuente de Pymes es el del “descenso hormiga” al observar las estadísticas de falta de supervivencia en el tiempo de algunas de ellas. La paulatina caída de todos los indicadores económicos y productivos de estas empresas genera tanto o más perjuicio para los trabajadores, que cunado el cimbronazo producido por la afectación a una gran empresa llena centímetros en los diarios y segundos en los medios audiovisuales.

Mientras conocemos casos de alimenticias, textiles, metalúrgicas, petroquímicas y de otros rubros de gran porte que, para salvar las fuentes de trabajo de su personal, el Estado hizo, claramente, la vista gorda frente de decenas de irregularidades, que daban pruebas de vaciamientos parciales o casi totales, lamentablemente a “La Unión” apenas le ocurrió que no pudo “contra el mercado” y eso es soslayado, desoído y anestesiado desde el Estado que, gobierne quien gobierne y ante la destrucción de la genuinidad del aparato productivo, no tiene capacidad de dar otra respuesta que no sea la de culpar a quienes tuvieron los controles administrativos antes que ellos.


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