Domingo 18 de febrero de 2018    

La amistad máxima y otros grandes amigos

Jueves, julio 20, 2017
Por Carlos Allo

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Se suele decir que el mejor amigo es aquel que ofrece la vida por su amigo. Pues, ¿cómo podría ser enrolada entre ls amistades aquella en la que un amigo le devuelve la vida a su amigo que ya había muerto?

Amigos I.

La más importante amistad de la historia es la de Jesús con Lázaro, de la que quedó un registro por lo maravilloso, mientras que la más despiadadas de las historias de amistad, también la protagonizó Jesús, pero con Judas.

Presentada la que debe ser la inspiración mayor para identificar a los amigos (sin perjuicio de la grandeza del Dr. Enrique Febbraro, quien propuso esta fecha para enaltecer a la amistad) vamos a dos núcleos de amistad que siguen siendo simbólicos en las culturas española y argentina.

 

 

Amigos II

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Carlos Gardel y Elías Alippi

Lo cuenta Edmundo Guibourg entre tantos de sus recuerdos con Gardel.

En 1915 el cumpleaños de Gardel tiene ribetes dramáticos…

Dice Edmundo: «A la vuelta de la gira al Brasil, con la compañía teatral de Guillermo Battaglia, Gardel celebró su cumpleaños con sus amigos. Era el 11 de diciembre de 1915 y cumplía 25 años. Y a la noche resuelven hacer una farra. Salen cuatro personas: el productor Abelenda, los actores Carlos Morganti, y Elías Alippi y Gardel. Y se van al Palais de Glace. Allá, un pendenciero borracho se la toma con la flacura de Alippi y empieza a molestarlo, a desafiarlo, a buscar pendencia.

Y quién sale a defender a Alippi? Gardel. Gardel que nunca fue compadrito acepta la lucha. Pero aparecen otros compañeros de parranda del borracho. Gardel acepta pensando que no se «van a ir a mayores». Toman un coche para ir al Armenonville y pasan por Libertador y Agüero, donde los intercepta el coche de los matones. Bajan todos a pelear, suena un tiro y cae Gardel herido. La bala entró en un pulmón, sin orificio de salida. El cirujano no quiso operarlo de ninguna manera, y Gardel aguantó toda la vida esa bala en el pulmón, que no le impidió cantar. Amigo jugado.

 

 

Amigos III.

federico_salvadorFederico y Salvador (+ Luis Buñuel / Residencia de Estudiantes – Madrid)

La amistad entre Salvador Dalí y Federico García Lorca surge por la coincidencia de ambos en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Son incontables las historias que se conocen de ambos, incluyendo en el grupo de amigos (y como si fuera poco) al por entonces futuro cineasta Luis Buñuel.

La historia que más me gustó fue la de la decisión de Federico de salir a vender un cuadro de Salvador por la falta de dinero hasta que llegaran unas pesetas enviadas desde sus respectivas familias. Fue a un matrimonio que, en una ocasión había hecho un halago de un cuadro del pintor. García Lorca sabía que os encontraría en un importante hotel madrileño, no muy lejos de la Residencia. Iba con la tela a paso firme por la calle, con Dalí detrás, muerto de vergüenza y timidez pidiéndole que no intentara semejante osadía con unas personas que ellos prácticamente no conocían y lo considerarían una falta de respeto, etc, etc… Federico justo los encontró en la puerta y los encaró ante la sorpresa y sonrisa de la señora y su esposo. Después de recordarle la aceptación que le había hecho al trabajo de color de su amigo Salvador, le preguntó, con múltiples y encantadoras palabras (poeta auténtico… cualquier argento lo habría identificado sin paradojas como “rey del verso”) si tenía 10 Duros como para “hacer una prueba”. El hombre accedió y Federico sólo atinó a decirle “Pues aquí tiene su cuadro”, tomó el dinero, saludó elegantemente a la Señora y agarrando del brazo a Salvador salieron caminando hacia la esquina, donde después de doblar apuraron el paso entre mutuas recriminaciones menores y graciosas.

En la Oda a Salvador Dalí, los dos versos iniciales dicen:

Una rosa en el alto jardín que tú deseas. 
Una rueda en la pura sintaxis del acero.

TIENE 113 VERSOS. Y los dos últimos dicen:

Viste y desnuda siempre tu pincel en el aire 
frente a la mar poblada de barcos y marinos.

Finalmente:

Utilizar el 20 de julio para reconciliación con amigos peleados, distanciados o enojados es lo menos. (Esas cosas tienen que surgir de un estímulo entrañable y no de uno externo)

 


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