Miércoles 14 de noviembre de 2018  

El Molino en la Noche de los Museos

Sábado, noviembre 10, 2018
Por Carlos Allo

La confitería del Molino volverá a lucir en su esplendor.

En la Noche de los Museos,  hoy, el público podrá ver cómo se trabaja en la recuperación del edificio de la Confitería del Molino. Será la primera vez que se abra desde que quedó inaccesible en 2004.

Los sucesos que forman parte de la propia historia del legendario edificio, se encolumnan detrás del famoso tiroteo del 6 de septiembre  de 1930, cuando un grupo de militantes (principalmente radicales y socialistas) se apostó en la cúpula -arriba de donde se encuentra, precisamente el molino- para defender el sistema democrático ante el golpe de Estado encabezado por José Félix Uriburu.

Decenas de “roscas” políticas se pergeñaron en el gran salón de la refinada confitería. Desde la mirada gastronómica, en Buenos Aires, pocos maestros bomboneros podían elaborar sus productos con un efecto de delicia tan logrado como en los bombones del establecimiento más destacado de toda Balvanera.

Las masas frescas de la Confitería del Molino también fueron de lo mejor en Buenos Aires, aparte de que la variedad que podía presentarse al público era muy completa y se lucía en sus inmensas heladeras exhibidoras. Sandwichs, masas secas, tartas, comidas de buffet froid y calientes integraban el menú de uno de los lugares porteños emblemáticos para llevar comida.

Uno de los clásicos de la Confi del Molino eran los servicios para fiestas. Las tortas de todas las jerarquías para Casamientos, Fiestas de 15 años, Bar Mitzvah, Aniversarios y Eventos eran realmente espectaculares.

Y aquí se dispara comienza un capítulo no menor del maravilloso establecimiento: el salón del Fiestas del primer piso. De sólo considerar los balcones desde los que se podía (y se podrá) apreciar el palacio del Congreso Nacional, la Plaza de los dos Congresos y el nacimiento de la Avenida Callao, ya hay mucho para anotar y registrar en cuanto a estilo y buen gusto por sus molduras, herrería y pisos. Pero los salones son tan señoriales que siempre hicieron honor al prestigio del edificio mismo.

Durante la década de los 70s, el salón del primer piso de la Confitería del Molino se alquilaba para las por entonces llamadas “Fiestas” (así, a secas) que no eran otra cosa que bailes organizados por diversos colegios secundarios de Buenos Aires y a los que los adolescentes concurrían tras enterarse de la convocatoria a través de afiches que ellos mismos salían a publicar en pegatinas nocturnas.

Muchos son los aspectos que transformaron a la Confitería del Molino en una organización gastronómica top en la Ciudad y durante muchos años. Algunos nos mantenemos con los dedos cruzados. especialmente, quienes disfrutamos de todos y cada uno de los elementos descritos en esta semblanza. Viejo Molino, los porteños te estamos esperando para darte la bienvenida. Feliz regreso.


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