Sábado 20 de Enero de 2018    

Mochila montada, no II

Lunes, noviembre 27, 2017
Por Carlos Allo
La mochila molesta y deschava maleducados

La mochila molesta y deschava maleducados

El ejemplo que utilizaremos para demostrar nuestro propio desequilibrio a la hora de atravesar los tiempos que nos toca vivir la es el que está llevando a los mismos analistas que aludíamos a identificar este tiempo social como el de “cero pensamiento”.

Las personas que gobiernan (el país, las provincias, las ciudades) no viajan en transporte público. Esto no es una recriminación (por ahora). Es una realidad. En algunos casos ha sido una realidad definitiva desde hace muchos años, es decir, que hay personas que pertenecen al universo del poder desde hace tantos años, que por mucho que las asesoren, es imposible que alcancen a comprender con fidelidad las necesidades reales de los ciudadanos a quienes están gobernando.

Re marcamos la condición de gigante de la ciudad de Buenos Aires porque las necesidades de las personas se van multiplicando y en ese gigantismo y multiplicidad se pierden los detalles que muchas veces determinan la calidad de vida. Un joven sube al colectivo con una mochila al hombro. La mochila es algo más grande que las que conocemos para uso escolar, aunque no tan voluminosa como las utilizadas para campamento. De cualquier manera, el muchacho avanza por el pasillo del transporte público que circulan con varias personas viajando de pie, sin mostrar la más mínima preocupación de que las puntas de su mochila son cortantes.

– Eh, cuidado! – le dice una Señora.
– Un poco más atrás hay chicos, ojo cuando gires – le remarca un señor muy atento a sus movimientos.

Esta escena no se repite todos los días, por lo menos para quien lo expresa, pero sí es habitual, como lo son, ahora sí, las mochilas escolares muy sucias o con manchas que se posan en las espaldas de cualquier otro pasajero o pasajera que aún no consiguió asiento.

Por que decimos que este caso es el que se asocia con el tiempo sindicado como el de “cero pensamiento” ? En una sociedad con una población que goza de un aceptable porcentual de individuos pensantes es imposible obtener como resultado que nadie presente en la legislatura porteña un proyecto de ley que prohíba viajar en los transportes públicos con mochila montada. Pero el autor de esta crónica se reserva un espacio para respetar a quien posiblemente ya lo haya hecho.

Para el caso de que algún conciudadano a haya presentado un proyecto de estas características, encontraremos la clara confirmación de que vivimos en la etapa de “cero pensamiento” por las evidentes acciones y omisiones del propio poder legislativo de la ciudad de Buenos Aires.


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