Monumento en Once | Diario 5
  Lunes 20 de agosto de 2018    

Monumento en Once

Sábado, noviembre 23, 2013
Por Carlos Allo

monumento-once“Es el mismo lugar donde estuvimos juntos por primera vez al cumplirse un mes de la tragedia”. Esta frase resume el concepto de unión que hoy existe entre aquellos que han tenido algo que ver (estar involucrados de alguna manera como víctimas) con el trágico incidente/accidente/siniestro de febrero de 2012 en la estación de Once.

Ese tren chocando contra las defensas del fin de las vías y dejando un saldo de espanto, con 51 fallecidos, aún sigue demostrando la capacidad de absurdo que sobrevuela la Argentina. Todavía, los que intentamos hacer pasar – que más no sea un poco- por el pensamiento analítico algunas cosas que refieren a la convivencia y a las pautas de la sociedad toda, nos seguimos mirando con los dedos amontonados si terminar de comprender cómo pudo ocurrir lo que de ninguna manera debía ocurrir.

La frase en cuestión la pronunció María Luján Rey, la primera oradora del acto, al agradecer “a todos los que los vienen acompañando desde hace 21 meses en la búsqueda de justicia”. es que frente a la entrada de la calle Bartolomé Mitre de la estación Once, en la Plaza Miserere, ya se encuentra emplazado un monumento que recuerda a los muertos registrados más Huma, la beba que gestaba Nayda Tatiana Lezano Alandía. Un monumento necesario, surgido de lo innecesario, de lo más descalibrado de la vida urbana en el S XXI: la confusión y la incertidumbre acerca de por qué se llega a este grado de negligencias (individuales y/o en cadena de responsabilidades) si desde hace tiempo venimos peleando como sociedad por erradicar la distracción, el desapego, la indiferencia por las necesidades de otros y tantos valores por los que los argentinos hacemos grandes esfuerzos.

La frase anterior, falsa de toda falsedad, es una llama que encendemos para comenzar a entender que algo más de nosotros va a ser necesario poner si queremos que todos los temas preocupantes que hoy nos aquejan comiencen a buscar la puerta de salida: la inseguridad, las tratas, el trabajo no genuino, los niveles paupérrimos de educación, la violencia global, las crispaciones por defender al gobierno y por atacarlo, la excesiva superficialidad en la que vive gente no necesita “desestresarse” ni descansar de trabajos pesados, la inflación, la poca inversión para el desarrollo y otros volúmenes significativos que nos diferencian con balance vergonzoso, como generación, de la Argentina de nuestros abuelos.

Y el monumento a los  muertos por la tragedia del Once nos pone un poquito en quicio, ubicados como corresponde como sociedad. A lo mejor, nos acerca a transformarnos, de verdad, en una sociedad que pelee por erradicar la distracción, el desapego y la indiferencia frente las necesidades ajenas, para que no tengamos que dudar nunca que los argentinos hacemos esfuerzos por recuperar valores.

El Monumento será visto, al paso, por miles y miles de personas todos los días. Estos pasajeros actuales y los futuros del FFCC Sarmiento, tienen y tendrán una responsabilidad: mantener la esencia del recuerdo de esa tragedia como arma que se empuña en busca de un objetivo de superación como sociedad y de eliminación definitiva de la cultura del “yo no tengo nada que ver”.

 

 


Los comentarios están cerrados.

1 2

Contacto
Política de privacidad

Pruebe Diario 5 como su página de Inicio
©2018 DIARIO 5.
Web asistida por
.
. UA-60658801-1