Jueves 18 de Enero de 2018    

Una franquicia que destruye y a nadie le importa

Viernes, enero 22, 2016
Por Marcelo Zanotti

Copia de Foto0173

Desde hace mucho tiempo entendemos que Guillermo Moreno estuvo tantos años al frente de la Secretaría de Comercio haciendo espamentosas demostraciones de nacionalismo, pero terminó abriendo el derecho a una de las franquicias más nocivas para el comercio de la grandes ciudades argentinas, comenzando por la Buenos Aires que antaño tenía trato directo con sus almaceneros, sus panaderos, sus fiambreros y sus lecheros.

Vamos a reproducir aquí una semblanza que vio la luz por primera vez en nuestra web madre, Ensamble 19 y que por reestructuración de los archivos periodísticos quedó en nuestra colección editorial.

Los argentinos somos tipos raros. Es impactante comprobarlo a ciencia cierta y , sobre todo, chequear cuáles son la rarezas que lo destacan, cuando somos personas que nos miramos casi siempre en un espejo que nos devuelve la imagen de buenos tipos, despiertos, solidarios, familieros, amigueros y muchos valores encantadores que se reflejarán para la posteridad y la eternidad en la película “Made in Argentina” de Juan José Jusid.

Y dimos en el punto G (el punto de los garc…) La conocida disputa entre quienes -aunque se los convenza de que no deben hacerlo- denostan lo argentino por su solo origen (la industria, el cine, los lugares turísticos, por citar algunos item) y los que, con un chauvinismo teñido de ignorancias varias, se dedican a exaltar hasta los canguros de origen nacional.

Son muchos los posibles pasos de equilibrio que dejarían el camino abierto a una Argentina con desarrollo y libre de prejuicios. Aportaremos uno: pensar. Pensar para el desarrollo es pensar en el otro, porque pensando en el otro, nos beneficiaremos nosotros cuando la rueda de pensamiento haga que otro nos termine señalando. Por qué pensar? porque estando tan, tan fresco el aparejo de destrucción económica en la Argentina que significaron los bruscos cambios de los 70 y los 90, deja un sinsabor rayano en el dolor, comprobar que algunas de aquellas lanzas clavadas en el corazón de las actividades económicas argentinas sigan siendo lanzadas incluso desde un gobierno lleno de jactancias por su autoría de medidas que considera beneficiosas para el país. Es probable que la haya. Seguro las hay. Pero como la propuesta desde este mirador es pensar, si nadie piensa, nadie se da cuenta de que lo que está mal, está mal y es más: lo discuten.

Quién fue el cráneo argento que permitió la expansión de una franquicia identificada como “Carrefour Express”? Durante los 90, en el menemismo, los comerciantes de almacenes argentinos tuvieron que cerrar sus locales cada vez que uno de los monstruos de marcas internacionales ubicaban un super o un hipermercado en su tradicional zona de influencia. Un porcentual micronésimo se adaptó y la mayoría de los ex-almaceneros que aún vive, apenas recuerda su negocio a través de una foto sobre el aparador.

Aparecieron lo chinos (previo a ellos, una camada de comerciantes coreanos, quiene ya “reemigraron” a los EEUU). Nos pusimos en contra de la proliferación de supermercados chinos (pequeños supermercados o inmensos almacencitos) por motivos varios y sólo uno de ellos expuesto a viva voz: atentaban contra los pocos almacenes que quedaban. Ah, pillín! De los franceses, norteamericanos, chilenos no te quejaste cuando cerró el viejo Don Paco, pero en 2002 te bancaste que Yung arrase hasta con el kiosco de la cuadra! Entonces? Entonces te agarró una bronqueta nacionalista y te la pasás quejándote de la mafia china (que ni sabés qué es).

Finalmente apareció para el argentino merdio, el pelot… amante de lo fashion, de lo presentadito bonito la cadena Cafú Express (ojalá el veterano futbolista brasileño tuviera su red de super). Ahí, sí, eh? Qué simpáticos que son, no? Y están atendido por argentinos, viste? Y son negocios de argentinos! Claro, los que tienen la guita para la franquicia porque la levantaron con pala en negocios (negociados, la mayoría) “contra” el Estado en “tiempos blandos”. Es hermoso no pensar. No tenés que andar dándote cuenta todo el tiempo de que al país se lo devoran a cada paso mientras que quienes compiten por tener el poder se culpan mutuamente de lo que nosotros estamos planteando aquí, rogando a cuanto Santo Patrono conozcan que, por favor, la población no se ponga a pensar, porque nuestro poder disminuiría.

Todo esto es una realidad a corregir, salvo que ahora, desde los dos eternos polos de poder del país, gobierno y oposición, se hayan puesto de acuerdo para intentarles competir a los supermercados chinos. Supongamos que se trate de eso. Me habrían dado, en ese caso y como siempre, nuevas pruebas de que no piensan.


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