Lunes 19 de febrero de 2018    

Flexibilidad de Paradas de Colectivos

Jueves, febrero 4, 2016
Por Redacción Diario 5

col37_int29Aquel absurdo e indignante homicidio cometido por un chófer de colectivo inadmisiblemente carente de paciencia frente a un pasajero que reclamaba que se le abriera la puerta durante la madrugada del 1 de agosto de 2013 en la esquina de Combate de los Pozos e Independencia, abre una polémica que, hasta que no esté resuelta a favor de la liberación de sanciones, del establecimiento de paradas alternativa de colectivos y la definitiva obligación de abrir las puertas en cualquier esquina, mientras el semáforo lo tenga detenido, Diario 5 no detendrá su marcha de reclamos y propuestas, dado el profundo conocimiento que en esta redacción, sus asistentes y la totalidad del equipo de trabajo de este portal tienen del transporte público.

Es importantísimo jerarquizar para poder diferenciar con claridad y buen criterio una calle de otra, en cuanto a recorridos de transporte público se trata. Esto significa, que si un colectivo se detiene por el semáforo en rojo en una esquina y lo hace lejos del cordón, cualquiera comprendería que no pueden cuatro o cinco personas intentar acercarse a la puerta para que el chófer les abra y conseguir que esta operación sea exitosa si comience a repetirse una y mil veces en circunstancias no convenientes por seguridad. No obstante, dejemos claramente grabada la imagen que acabamos de describir, para comenzar a comparar alguna que otra de las que se plantearán a continuación.

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Supongamos una situación de una calle en normales condiciones, es decir, sin mayor embotellamiento y un colectivo detenido frente al semáforo en una esquina que no es su parada, bien junto al cordón. Insistimos: el ómnibus está junto a la vereda, por lo tanto tiene facilidad para abrir la puerta y que cualquier persona que se lo reclame, pueda subir. El chófer se niega a cumplir con este pedido y cumple estúpidamente su reglamento, aunque el sentido común le indique que puede quebrarlo. Uno de los motivos por los cuales existen las paradas de colectivos (aparte, obviamente, del “orden”) es por una cuestión de seguridad. La mayoría de las personas que pretenden defender a rajatabla el actual mecanismo de paradas que no le permite una persona mayor poder subir un colectivo con su máxima comodidad en una esquina  en la que no hay parada y ante la situación provocativa de que el propio bus está detenido frente a ella, aducen que los recorridos de los colectivos tienen sus paradas y allí debe producirse tanto el ascenso como el descenso de los pasajeros porque es la manera más segura de proceder. Es relativo.

Tercera imagen: el colectivo llega a su parada pero es imposible arrimarse al cordón debido a que hay otro vehículo, carros de carga de los cartoneros o tantos motivos posibles como permanentemente se ve cuando un ómnibus llega a su parada y se mantiene alejado de cordón. ¿Qué sucede aquí? Como si nada sucediese, el colectivero abre la puerta en el medio de la calle para que los pasajeros que deben descender lo hagan delante de otros automóviles saliendo por las puertas central o trasera y quienes deban subir se larguen a la acera y caminen hacia la puerta delantera para ingresar al ómnibus. Ridículo. Este movimiento de alto riesgo es autorizado porque allí sí hay una parada. Esto significa que en ciertos casos, cumplir con la normativa es lo más peligroso, mientras que en el primero de los planteos, romper con las reglas habría sido la forma más segura de acceder al bus.

La resultante entonces, es que debemos seriamente sentarnos a replantear las normativas que nos hacen falta para mejorar nuestra calidad de vida, dentro de la cual, el transporte urbano ocupaba un porcentaje altísimo. El sentido común debe dominar toda la situación a la hora de armar nuevamente las reglas. Este par de ejemplos que hemos planteado no son caprichosos. En los últimos tres años se reubicaron muchas paradas de colectivos, sin observar con claridad la necesaria cercanía de paradas de otras líneas cuyos recorridos son cercanos, similares e incluso iguales. Esto sucede en la Avenida Entre Ríos, en la Avenida Corrientes al cruzar los barrios de Villa Crespo y Almagro, en la Avenida Santa Fé entre Plaza Italia y Pacífico, en ambas direcciones. Entendemos que está bien la distribución en las estaciones del Metrobús de la Avenida 9 de Julio.

Cuando  en el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta,  aún perciben el aroma de los laureles por algunos buenos resultados en cuanto a obras para mejorar el transporte, será difícil pelear por dar a entender que en algunos casos será necesario que los choferes de colectivos abran sus puertas, libres de cualquier multa o efecto punitivo posible. Todo esto, sin perjuicio de la creciente observación de la sociedad acerca del atractivo poder que habrá de tener estar al volante de un coche de la envergadura de los transportes públicos de Buenos Aires, y como todo poder, sólo pueden ejercerlo personas equilibradas, por lo tanto, no hace falta leer demasiado entre líneas, para comprender que la discusión que estamos planteando es múltiple. Y estaremos al frente de esa discusión.


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