Lunes 15 de octubre de 2018  

Roberto seguía fatal: EL AÑO DELA NADA II

Jueves, diciembre 22, 2011
Por Redacción Diario 5

Por Roberto Neira

 

(original de Diario 5)

PARA LLEVAR ADELANTE UN NUEVO PROYECTO DE PAIS SOLO SE NECESITAN PATRIOTAS

 

Cuando a fines de diciembre de 2003 decidí hacer mi columna periodística habitual (ver www.ensamble19.com.ar) , la titulé, refiriendome precisamente al año que concluia: “EL AÑO DELA NADA…”.

 

En mi opinión, el año 2003 representó un agujero negro en la historia argentina. Sobre todo porque, aún, con aciertos, fracasos y errores, la historia de nuestro país es la única crónica auténtica que disponemos los argentinos imposible de soslayar.

 

El relato de, entre otros acontecimientos, “La semana trágica (1919)”, “El golpe militar de 1930”, “El bombardeo ala Plazade Mayo (1955), “La caída de Illia”, “La noche de los bastones largos”, “La matanza de Ezeiza”, “La represión militar”, “La guerra de Malvinas”, “La hiper (1989) y “La devaluación (2002)”, significó dejar registrado para la posteridad momentos dramáticos de nuestra historia.

 

Por el contrario, el año 2003 no dejó nada para el comentario, salvo las peripecias normales de la vida cotidiana a las que nos vamos acostumbrado: crímenes, asesinatos, asaltos, violaciones, corrupción, etc.

 

Si cualquier ciudadano pensaba que el 2004 podía ser algo diferente, en el mismo artículo “EL AÑO DELA NADA…”, anticipé que las cosas iban a continuar por el mismo carril…

 

Por eso, cuando me informo que el gobierno piensa en una movilización popular para respaldar su política sobre la deuda externa, no sé si reírme a carcajadas o llorar de impotencia.

 

¿Cuál es la política sobre la deuda externa que el pueblo debería respaldar? ¿Honrar la deuda? ¿Negociar con los acreedores? ¿Pagar intereses super usurarios?

 

Como el caradurismo de los políticos, abonado por una parte del mismo pueblo, es un tema de nunca acabar o por lo menos de acabar si algún día realmente “se van todos”, seguimos sufriendo los mismos problemas que hace 5, 10 o 20 años, agravados por el retroceso que significa “administrar una crisis” sobrevolándola con “piloto automático”.

 

Fuera de las asombrosas estadísticas que se han diseminado en los medios y que se refieren a una aparente reactivación, aumento del poder de compra de los asalariados y caída de la desocupación, cualquier ciudadano que sepa “patear la calle” y tenga una percepción general de lo que pasa a su alrededor puede comprobar que cada vez hay más desocupados, mendigos, cartoneros, vagabundos, carteristas y ladrones y la mayoría de los comercios minoristas dela Ciudadde Buenos Aires continúan en recesión.

 

Los ofrecimientos de locales en venta y alquiler en cada uno de los populosos centros comerciales dela Capitaly el Gran Buenos Aires han aumentado considerablemente y no hay calle de la ciudad que no esté plagada de locales vacíos y abandonados.

 

La situación de las áreas de educación, cultura y salud siguen barranca abajo y aunque el Gobierno dela Ciudadde Buenos Aires se jacte de presentar un multitudinario calendario de actividades culturales comparable con algunas ciudades del primer mundo, esto no significa absolutamente nada dado que la gran mayoría de la población no tiene acceso a ellas.

 

Sería tedioso enumerar los problemas que vienen padeciendo los argentinos sin solución de continuidad. Todos sabemos que la desocupación, la seguridad y la salud, continúan siendo prioridades para la población.

 

Cuando centralizo mi crítica tomando en cuenta solo a la población dela Ciudadde Buenos Aires y del Gran Buenos Aires, no estoy discriminando a nadie. Solo hago mención a una parte importante del problema que por lógica se ve agravado cuanto más lejos uno tome distancia de Buenos Aires.

 

Las poblaciones de las provincias sufren por duplicado y hasta por triplicado las crisis de los porteños y bonaerenses pero con menos recursos económicos para afrontarlas.

 

La sola mención de provincias como Santa Fe, Corrientes, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy, me inhibe de comentarios y la búsqueda de una solución general para un nuevo proyecto de país que incluya a “todos los argentinos” es la mayor prioridad, aunque debo decir que, lamentablemente, tampoco este gobierno ha demostrado voluntad de cambios. Sólo, palabras…

 

La solución del problema de la deuda externa es teórica y técnicamente simple pero compleja a la hora de llevarla a cabo sobre todo si el gobierno ha surgido de una minoría de la voluntad popular.

 

Si hay argentinos (empresas públicas, privadas y particulares) que tienen en el exterior 150 mil millones de dólares (cifra que coincide aproximadamente con la deuda externa argentina), es razonable, lógico y justo que ese dinero regrese al país sin necesidad de arrebatarle un centavo a nadie. Pero, para hacerlo, hay que demostrar fortaleza, decisión, capacidad, inteligencia, honradez y voluntad de cambios, dando evidencias tangibles de que hay un proyecto de país y que el mejor negocio va a ser invertir en él.

 

De modo que si el gobierno actual tiene ganas de movilizar a la gente, no hay nada mejor que hacerlo bajo un “referendum” que llegue al corazón de la población con un valor perdido y olvidado que necesariamente el pueblo de la nación puede volver a recuperar y que se denomina PATRIOTISMO.

 

Por supuesto, no es poca cosa para los tiempos tiempos que corren…

 

ROBERTO C. NEIRA

 


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