Viernes 22 de junio de 2018    

El año de la nada

Jueves, diciembre 15, 2011
Por Redacción Diario 5

Por Roberto Neira

Así arrancaba el último artículo del año de Roberto Neira cuando cerraba el año 2003 y lo publicábamos en Diario 5. Nos llega el momento de rever algunos puntos

Escuché el sobresaltador ruido del último petardo. Una postrera saeta de colores silbó muy por encima de mi cabeza y se esfumó en el cielo oscuro de la noche… Fueron los estertores del 2003, un año que no dejará ninguna huella en la historia de nuestro país, ni siquiera por haber sido testigo de la elección de un nuevo presidente.

 

El 2003 fue “EL AÑO DELA NADA”… Los argentinos quedamos flotando en una nube sin consistencia que fue el “cumulus nimbus” de la desesperanza.

 

Muchos pensarán que ese síntoma de estabilidad en un país con los vaivenes que sufrela Argentinadesde hace décadas ya es suficiente como para festejar. Sin embargo, no. Nadie festejó nada, salvo aquellos que venían relamiéndose con la idea de aprovechar la ocasión para olvidar las penas con una borrachera o meter en el estómago por anticipado lo que suponen podría escasear el resto del año.

 

A ciencia cierta, ninguno sabe cuál va a ser su futuro. Es imposible imaginarlo.

 

En casa se terminó el Navarro Correas y, lamentablemente, la última botella de Nieto Senetiner cosecha 97 fue víctima de la torpeza de uno de mis comensales y estalló en el piso sin haber podido olfatear su aroma.  

 

Marcas de lujo, prohibitivas para nuestros bolsillos, que solo asomaron gracias a la bonanza de algunos familiares que nos visitan que vienen del Primer Mundo y que tienen la ventaja de cobrar en dólares y euros y gastar en pesos. Las calles de nuestra ciudad han sido el fiel reflejo del estado de ánimo de los porteños.

 

Acostumbrado durante muchos años a ver rostros sonrientes y miradas altaneras propias del acervo local, solo pude ver esta vez individuos cabizbajos, grises, silenciosos, mirando al piso como con ganas de desaparecer bajo el asfalto. Y, a decir verdad, muchos lo conseguían accediendo rápidamente a las bocas del subte, sumergiéndose allí de alguna manera para ocultar sus broncas mientras iniciaban el lento regreso a su hogar. 

 

Los comercios esperaban un “boom” de ventas. La reactivación tan esperada anunciada por el gobierno fue un fiasco y solo figuraba en estadísticas “truchas” que después fueron sepultadas por la verdadera dimensión que alcanza la desocupación, la pobreza y la miseria en nuestro país.

 

!Salute 2003, no exististe!!!

 

¿Qué pasará en el 2004?

 

Simple. Ninguna revolución ni cambios drásticos. Apenas, si se puede, la administración de la pobreza a límites más o menos soportables (más subsidios del gobierno); algunos discursos altisonantes contra nuestros enemigos (enemigos?) foráneos: los EE.UU., el FMI, los subsidios agrícolas, las empresas privatizadas que pelean por aumentos en los servicios esenciales y nada más.

 

Los ricos serán más ricos y los pobres, más pobres. Esta es la ley del mercado y las diferencias seguirán ampliándose en favor de los poderosos.

 

Resucitará una pequeña parte de la clase media por la reactivación de algunos sectores y la competencia entre hiper y super markets llevará a una mayor concentración del negocio en manos de unas pocas empresas, lo que no asegura que los precios de los alimentos se conserven estables. 

 

La inseguridad… ¿Qué tema, eh? Seguirá sin solución.

 

No hay un solo funcionario en el gobierno nacional y provincial que esté capacitado para afrontar una lucha sin cuartel contra la delincuencia. Por supuesto, además de idoneidad hacen falta otras cosas, una de ellas es no estar involucrado políticamente con delincuentes.

 

La inseguridad (robos, asaltos, hurtos y distintos ataques contra la propiedad y las personas) está directamente vinculada a otras formas de delincuencia que han tenido en los últimos catorce años un crecimiento inusitado: narcotráfico, prostitución, secuestros extorsivos, juego clandestino, trata de blancas, venta de bebés, etc. 

 

Se estima que hay un ejército de 300.000 hombres armados en Capital y el cornurbano bonaerense que viven de la industria del delito. ¿Quién se anima a hacerles frente?   

 

La política será la de siempre, los niveles de corrupción también y todavía no se van a ir todos como ambiciona una buena parte de la sociedad. El recambio tardará todavía bastante. De modo que Lanata, Majul y Grondona, tienen cuerda para rato, mostrando las miserias de una Argentina que muchos todavía no quieren asumir.

 

Podría concluir con las frases tradicionales: FELIZ AÑO!!!, LO MEJOR PARA VOS!!!, DESEO QUE SE CUMPLAN TODOS TUS SUEÑOS!!!, etc.

 

Pero no. No voy a cometer esa cursilería, porque los que me conocen ya saben que mi felicidad es la felicidad de todos.

 

Deseo en cambio, que los argentinos aprendan a respetarse mutuamente; que asuman que viven en un gran país que puede darles todo; que comiencen a luchar por sus sueños ahora y no mañana; que no se resignen a que todo está mal y que no se puede cambiar nada; que enseñen a sus hijos a ser honestos, solidarios y humildes.

 

Necesitamos argentinos valerosos, que defiendan sus derechos y no se escondan debajo de la cama frente a la prepotencia del estado; que enfrenten a los enemigos de adentro y de afuera y que, en una palabra, puedan rebelarse contra las injusticias y cambiar todo lo que haga falta para lograr esa Argentina que todos anhelamos.

 

Ese es mi deseo para este 2004 que recién comienza.

 

Los abraza

 

Roberto C. Neira Escritor y periodista

Por supuesto que se complicó el análisis, tomando en cuenta que siempre hay una forma de medir alguna nada. El gobierno nacional, luego hizo mucho y hasta se complicaron los vínculos. Hoy ya no pensamos demasiado en las marca comerciales que Roberto plantea en la nota. Somos otros. Pero existimos


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