Jueves 26 de abril de 2018    

La policía desperdicia oportunidades. Resta saber el motivo

Miércoles, septiembre 27, 2017
Por Marcelo Zanotti

La Policía de la Ciudad se mete en el barro con un comunicado sin consistencia referido a uno de los actos de indolencia más evidentes que se hayan comprobado en la Ciudad de Buenos Aires, al enterarse la sociedad de la indiferencia con la que fue tratada una mujer que sufrió, en minutos, varios intentos de violación y de asesinato por torción de cuello y múltiples golpes en el rostro y el cuerpo.

Afortunadamente, pudo sacarse de encima al primer gusano concebido en un prostíbulo. Pero en pocos minutos, se encontró con otros.

Cristina Alamendi disparó una aceleración en la polémica definitivamente abierta acerca de la conciencia necesaria por la violencia de género y la falta de sensibilidad policial acerca de este tema. Ella relató que quisieron violarla en el barrio de Montserrat y dejó en claro que la Policía no quiso ayudarla, a pesar de mostrar las pruebas del brutal ataque del que fue víctima el 21 de septiembre.

El relato de la joven indica que un hombre la sorprendió saliendo detrás de un árbol a una cuadra y media de Belgrano y Av 9 de julio. El salvaje comenzó por tirarla al piso, taparle la boca y le decirle “callate”.

Cristina Alamendi

Luego, textual de Cristina: “Le mordí la mano y la sacó, empecé a gritar lo más fuerte que pude y él me puso algo en el cuello y me dijo ‘si no te callás, te pincho'”. Acto seguido, el puto se le subió encima pero ella logró desasquearse de tal excremencia. Luego, el maldito perverso intentó romperle el cuello tres veces y -según el relato de la víctima- le pateó la espalda y se fue corriendo.

Luego Cristina cuenta que fue hasta la esquina, se subió a un taxi para buscar un patrullero, lo encuentra y les pide a los policías que la lleven a una comisaría. La descripción que sigue habla de una indiferencia que amerita cárcel: “Yo tenia un globo en la frente, otro en el ojo y un corte en el cuello. Los policías respondieron que no era su zona, arrancaron y se fueron enojados”.

La chica, después dice una serie de verdades que, si las transcribimos aquí, no tendríamos más remedio que opinar y ya serían demasiados los insultos de efecto, más tomando en cuenta el lavado comunicado que publicó la Policía de la Ciudad y el silencio con sabor a ausencia de la mujeres policía:

La Policía de la Ciudad desea informar que el 21 de septiembre por la noche personal de la comisaría 4ta tomo la denuncia a la joven Cristina Alemandi. La misma quedó en manos del Fiscal Criminal y Correccional Nº 10 a cargo del doctor Julio Argentino Roca.
La investigación del hecho la lleva adelante la Superintendencia de Políticas de Género que ya ha tomado contacto con la joven.
Mientras que la Oficina de Transparencia y Control Externo de la Policía de la Ciudad llevará adelante las investigaciones pertinentes para evaluar el desempeño del personal policial interviniente en el caso. Esta oficina, que depende de personal civil, es la encargada de revisar el accionar de la fuerza siempre que se observen posibles irregularidades.

Hay, cierta lógica en la apatía de los responsables de tomar las denuncias, debido a que fue la histórica PFA -hoy heredada en las comisarias porteñas con nuevo nombre-  la que estableció todo tipo de “protocolos” burlescos sobre las mujeres que denunciaban situaciones de violencia. El motivo es que, en su inmensa mayoría, como estas denuncias provenían de prostitutas, se las desechaba porque quienes habitualmente las agredían, eran sus amigos, los cafishos, que los “untaban” mensual, quincenal o semanalmente.

 


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