Lunes 26 de Junio de 2017    

La feria de vanidades y la real división de pensamiento en el país

Lunes, junio 19, 2017
Por Marcelo Zanotti
La mayoría de la farándula nunca ve la realidad y ama la grieta "menor"

La mayoría de la farándula nunca ve la realidad y ama la grieta “estrecha”. Les resulta muy difícil ver el canal mayor que los separa de la verdad.

El alto grado de hipocresía , expuesto por un importante número de personas que subieron al escenario en la entrega de los premios Martín Fierro respecto de algunos temas importantes en la Argentina, deja en claro de manera indiscutible, insoslayable y precisa, que por mucho que todos esos “notables” (exponentes de un estándar con promedio mediocre en múltiples artes menores que, por repetición de exposición en pantalla, obtienen una tasa de recordación temporal por parte de los televidentes, a lo que cierto periodismo con sorprendente celeridad tilda de “famosos”) hagan el esfuerzo de evitar lo que sus congéneres y compañeros de boberías llaman la grieta, se les nota la verdadera intención de alimentarla.

El momento clave en el que la mayoría de los miembros de la colonia televisiva cae en una trampa que los deschava cual desnudez frente a un artista plástico que los pintará a su gusto, es el del agradecimiento a un premio recibido. Allí, quienes nunca tienen nada que decir, generalmente pasan a decir algo. Sin importancia, claro, pero como la onda suele ser agradecer a APTRA “y algo más”,  se despachan con speechs diversos que no siempre redundan en agradecer al papá o la mamá “que los guían desde el cielo”. Caso: Un periodista televisivo, en el momento de agradecer su premio, remarcó que “la grieta es una estupidez para que algunos hagan negocios y para que la mayoría no podamos pensar”. Lo aplaudieron. Lo que pocos recuerdan es que esta persona dijo lo que todos escuchamos luego de colgarse durante unos dos años y medio del concepto “grieta” y sentirse “preocupado” por la situación social argentina a partir de esa división.

Otro periodista, algo conocido por su apoyo al gobierno anterior, aprovechó su subida al escenario cuando recibió un premio, para mostrar en público el regalo que le entregaría a un afamado colega, difusor de un pensamiento político direccionado a 180 grados del suyo: no sólo se trataba de un objeto altamente provocador sino que anticipó que lo haría “para cerrar la grieta”.

Algunos actores aludieron a personas que en algún momento les generaron problemas, mientras que otros recordaron boicots por asuntos políticos. Ni siquiera sonó creíble el productor que dijo que “se puede trabajar con gente que piensa diferente”, ya que la única sonrisa que lo unió con “esa gente” surgió recién anoche, cuando APTRA los premió.

Realmente fueron varios los que optaron por jugar un rol de “concertadores políticos”. Están creídos. Tienen pantalla y se creen que ése es un poder mágico que, pasando por su persona, puede solucionar problemas de índole mayor en el país. Es muy fuerte: se creen su propia mentira. Han demostrado que cuanto más se manifiestan en contra de la división ideológica que emboba al país, más trabajan para que se afiance y gane el negocio de la política por la política en sí y no el de la política por la solución de problemas.

La verdadera grieta

La verdadera división de la Argentina es mucho más importante que la ideológica

Enseñarle a las personas que podrían, lentamente ir limpiando de bolsas, latas, residuos contaminantes y otras basuras todo el derredor de barrios carenciados, villas y asentamientos de fatal indigencia no es de derecha ni de izquierda. No sería kirchnerista organizar a universitarios semanalmente para que vayan a esos lugares a transmitir algunas enseñanzas (de convivencia, principalmente) ni sería macrista que otros jóvenes (o los mismos) les transmitan a quienes hoy están en el punto más espantoso de educación que haya registrado la Argentina, que por denunciar a un asesino o un violador de algún barrio, alguna villa o algún asentamiento no está traicionando ningún código de honor.

La feria de vanidades nunca aportó nada a favor de los temas importantes del país. Esta vez, no sólo no fue la excepción, sino que despertó la ira de muchas personas que comienzan a señalar a los hipócritas del mundo del espectáculo como partícipes necesarios de la descomunal debacle de la Argentina.

El gráfico muestra la verdadera división ideológica de la Argentina.


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