Lunes 22 de octubre de 2018  

El Papa destacó la solidaridad en las villas porteñas

Miércoles, marzo 1, 2017
Por Carlos Allo

papafrancisco1Arrasador avance de Francisco sobre la conciencia anodina del católico medio.

El Papa Francisco, en un reportaje con la revista Scarp de tenis, un medio de comunicación administrado por comunicadores de la comunidad de los “sin techo” en la opulenta ciudad de Milán, dejó más en claro que nunca su opinión acerca de la solidaridad que demuestran tener las personas más pobres. De este modo, arremetió -una vez más- en la conciencia de quienes tienen conciencia y de los que no, respecto de las desigualdades sociales, ora en Italia, ora en el mundo entero.

Al Papa se lo espera, en la ciudad del norte italiano el 25 de marzo. El clima que se abre a partir de esta mirada -y estas palabras sin eufemismos del jefe de la Iglesia Católica- pone a toda Italia a mirarse los unos a los otros. El Cristianismo, en manos de Bergoglio, se aleja del descomprometido vínculo socia de cumplir individualmente con los deberes dogmáticos y fuerza a las sociedades a comprender que después del propio ombligo hay vidas.

Francisco arranca con este fuerte impulso concientizador en la propia Italia pero su plan es llevar más allá de las fronteras de los Alpes esta marca para que se produzca, en algún momento, una reacción en cadena de decenas de comunidades, sectores sociales y religiones, ya que habrá quienes queden en evidencia y no querrán ser los únicos que paguen ese precio. Si le sale bien, sólo Jesús habrá sido más grande en toda la historia de la humanidad.

La sencilla frase del Papa fue: “Cuento mi experiencia en Buenos Aires. En las villas hay más solidaridad que en los barrios del centro. En las villas hay muchos problemas, pero a menudo los pobres son más solidarios entre ellos, porque sienten que se necesitan unos a otros“. Si Francisco logra encender la mecha que nos queme las conciencias inertes, anodinas y triviales, nadie se animará a apagarla alzando alguna voz para suavizar el mazazo de su doliente verdad.

Ya la semana pasada, en Santa Marta, se lanzó a espada firme, probablemente mordiéndose la lengua para contenerse de no mencionar sus nombres y apellidos: “El escándalo está en decir una cosa y hacer otra; es la doble vida. La doble vida en torno a: “Soy muy católico, siempre voy a misa, pertenezco a esta asociación y a otra… y luego llevo una vida no cristiana, no pago lo justo a mis empleados, exploto a la gente, hago negocios sucios, estoy en el lavado de dinero… Muchos católicos son así. Y ellos mismos se escandalizan“.


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